Cuando un alumno acaba la formación de Reiki comienza su propia andadura acompañado de su Maestro a través de la práctica. Los alumnos que mantienen una constancia y un hábito regular, son quienes más progresan y disfrutan de la práctica.
–La técnica más importante es realizar diariamente el Hatsurei Hō. A través del hábito el alumno podrá agudizar la percepción energética de las manos, apaciguar la mente y fortalecer la conexión con Reiki.
No es necesario dedicar mucho tiempo; lo verdaderamente importante es la constancia. Unos minutos cada día aportan más beneficios que largas prácticas realizadas de forma esporádica.
–Recitar diariamente los Cinco Principios o Gokai en japonés:
Kyo dake wa
Ikaru na
Shinpai suna
Kansha shite
Gyo o hageme
Hito ni shinsetsu ni
-Asistir periódicamente a reuniones o círculos de Reiki. Son encuentros que te permiten continuar aprendiendo y compartiendo experiencias.
A lo largo del tiempo, el estudiante comprende que la perseverancia no solo perfecciona su técnica, sino que también reconfigura su forma de interactuar consigo mismo, con los demás y con la vida.
Finalmente la práctica del Reiki transciende de ser una técnica aprendida dentro de una formación para convertirse en una práctica viva que se integra y forma parte de ti toda tu vida.
